miércoles, 15 de abril de 2009

Experiencias gastronómicas (y turísticas) en Berlín

Antes que nada, un mensaje para los suecos que entren en el blog (básicamente les digo que cliquen en el mensaje para que vean las fotos...), que me consta que Henrik les ha pasado el link a algunos de sus conocidos...
(I hope the sentence is correct, I just used the Google translator...)

Hace unas semanas me compré una guía turística de Berlín para preparar un poco el viaje de esta Semana Santa y, después de leerla un poco por encima, me quedé un poco escéptica sobre la ciudad: nada de lo que leí consiguió despertar especialmente mi interés. Ahora que acabo de volver, mi sensación es totalmente distinta: Berlín es una ciudad maravillosa, encantadora. Es una mezcla de modernidad e historia (muchas veces, de la que sería mejor si no se hubiese producido); de clasicismo y de vanguardia; de bullicio y tranquilidad. No dudaré en recomendarla como destino turístico en el futuro. Incluso me plantearía irme a vivir allí si surgiera la ocasión!

Cuando vives en Suiza y vas de vez en cuando a Alemania, la gastronomía berlinesa no es una de las cosas que más te llama la atención de la ciudad. Así que, en lugar de intentar probar todos los platos típicos (como haría en sitios más "exóticos"), nos dejamos guiar un poco por las recomendaciones de mi guía: Berlín, de Dorling Kindersley. Os dejo aquí con los sitios en los que comimos, todos ellos pertenecientes a la categoría de "baratitos" (que hay que ahorrar!). Eso sí, algo típico sí comimos:


Plato de salchichas variadas: Weißwurst, Pfälzer Würstchen y Nürnberger Würstchen, con Sauerkraut y Bratkartoffeln (patatas asadas con bacon)

Sopa de patata con salchicha (plato típico berlinés)

Llegamos el miércoles a mediodía después de 5 horas en tren desde Mannheim, muertos de hambre, así que nos metimos en el primer sitio que encontramos: un restaurante chino muy sabroso, del que desgraciadamente no tengo el nombre... Luego hacia el centro: la zona de Unter den Linde y Museuminsel (la catedral o Deutscher Dom, la puerta de Brandemburgo, el Reichstag...). Y de ahí, callejeando, hacia el Checkpoint Charlie (la frontera en los tiempos del muro entre la parte rusa y la americana).


Deutscher Dom

Reichstag

Brandemburger Tor

Checkpoint Charlie

Esa noche fuimos a cenar a un restaurante español de tapas en la zona de Oranierburgerstrasse: el Yosoy. Vale, ir de tapas en Berlín no es lo más típico, pero cuando vives en Suiza, vas a Berlín con un sueco y tu guía sobre la ciudad recomienda un restaurante español que está cerca de tu hotel, está aceptado, no??? En España sería un restaurante de tapas corriente y moliente, pero para ser el extranjero, no estaba nada mal: comida de muy buena calidad y platos tradicionales. Creo que Henrik se llevó una buena opinión de la comida española, aunque mejorará seguro cuando venga a España :) Por cierto, no sé yo esto de la crisis, creo que en Berlín esta Semana Santa había más españoles que en Sevilla!

El viernes, que era festivo, nos fuimos a pasear por el Tiergarten, el parque más grande de Berlín. En esta zona está la Siegessäule (columna de la victoria), las embajadas de la mayoría de países y varias piezas arquitectónicas, como la Philarmonie und Kammermusiksaal (Palacio de la música), la Neue Nationalgalerie o el Sony Centre en la Postdamerplatz. Terminamos la tarde en el Memorial al Holocausto (2000 metros cuadrados en memoria de los 6 millones de judíos asesinados durante el Holocausto) y en el Nikolaiviertel.


Sigessäule

Parque Tiergarten

Embajadas escandinavas, edificio ejemplo de la arquitectura moderna de Berlín

Holocaust-Denkmal

Esa noche fuimos a cenar al único restaurante alemán de todo el viaje: el Brauhaus Mitte, un restaurante modesto pero muy correcto donde degustar a un precio asequible las especialidades típicas berlinesas y alemanas en general. Las fotos son las que están al inicio de la entrada (el plato de salchichas y la sopa de patata).


Menú

El sábado empezamos por la zona de Kurfürsterdam, donde están los almacenes de lujo KDW (fui a la sección de delicatessen para ver si encontraba algo interesante que traerme en la maleta, pero me cogió un ataque de agorafobia porque el sitio parecía el Corte Inglés el primer día de rebajas) o la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche.


Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche

De ahí nos volvimos a la zona centro. Antes de entrar en el Pergamonmuseum (un museo muy recomendable de arte antiguo) nos paramos a comer en otro de los restaurantes recomendados en mi guía: el XII Apostel, un restaurante italiano conocido por sus 12 pizzas con los nombres de los apóstoles. Yo me tomé una Lukas (un calzone bastante acertado) y Henrik una Bartolomeo (con mozarella y gongonzola, aunque le quitó las espinacas). La especialidad es la Judas (con salami y peperoni picante)!


Henrik y su Bartolomeo

Mi Lukas calzone :)

Pergamonmuseum

Y de ahí nos fuimos en busca del muro perdido, que no veas lo que nos costó encontrarlo! Y es que nos empeñamos en seguir el trazado del muro original desde el centro, y andamos durante casi 2 horas hasta que encontramos el trozo grande que queda (que estaba lleno de turistas frescos como rosas, probablemente llegados en bus o metro...).


Henrik y el muro

El domingo, último día de nuestro viaje, nos levantamos tempranito con la intención de evitar la cola para entrar en el Reichstag. No lo conseguimos, pero valió la pena esperar una hora para poder disfrutar de la cúpula de Sir Norman Foster y las vistas aéreas de Berlín.


Cola para entrar en el Reichstag...

...y la cúpula de Sir Foster después de una hora!


Luego nos fuimos al Altes Museum (otro museo de arte antiguo; bien, aunque mejor el Pergamon, a mi gusto).


Henrik y Pericles

Camino del Museum für Naturkunde (el museo de ciencias naturales), nos paramos a comer en un restaurante cubano en Oranienburgerstrasse: el QBA (no recomendado en mi guía). Los platos que pedimos no estuvieron mal. Me quedé con ganas de probar alguno de los cócteles, pero no era plan de meterse una capirinha a las 2 de la tarde...


En el Museum für Naturkunde, donde tienen el Record Guinness al mayor dinosaurio reconstruido del mundo. Impresionante, eh???

Y para terminar, aunque nosotros no lo probamos (porque el curry no es lo nuestro) el plato berlinés por excelencia: curryburst! No os será difícil encontrarla, está en todas partes!


Currywurst!

3 comentarios:

La cuina vermella dijo...

M'encanta aquesta crònica-reportatge, m'heu traslladat allà. Molts petons.

Julia dijo...

¡Qué ganas tengo de volver a Berlín! Me has puesto los dientes largos :-)

Julia dijo...
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