domingo 5 de julio de 2009

Bizcocho de limón (lemon loaf)

Os escribo tumbada en la cama, con la tormenta fuera a punto de estallar. Hace un rato que he llegado de la montaña y me duele todo: desde la frente (me pegué un coscorrón contra la rama de un árbol cuando trepaba por la montaña) hasta los dedos de los pies (1600 metros de bajada con los zapatos húmedos acaban dejando tus dedos gordos un poco estropeados). Ha sido sin duda la ruta más dura que he hecho en mi vida. Empezamos a andar a las 9 de la mañana, cargados con tiendas, sacos de dormir, hornillos, comida para dos días (para 6 personas, repartidas entre todas las mochilas), ropa impermeable y de abrigo, 3 litros de agua por cabeza (por si no encontrábamos fuentes por el camino)... Y empezamos a montar las tiendas a las 9 de la noche, al lado de un glaciar, después de haber subido unos 1600m de desnivel (hasta 2600, creo), primero con un sol de espanto y luego con tormenta de agua y viento en la cumbre, y bajar unos 700 a lo cabra (en teoría había una ruta marcada, pero eran más unas "directrices", porque el último trozo fue bajada libre como cada uno pudo). Y hoy otros 900 metros para llegar a la estación de tren. Los músculos de mis piernas parecen de gelatina, no doy un paso cuesta arriba o cuesta abajo sin que me duela a rabiar. Pero aunque ayer dije que no iba a volver a la montaña en mi vida (cuando H vino a buscarme porque no podía andar ni un paso más), seguro que en dos o tres días (cuando se me pasen las agujetas) se me olvida y me apunto la próxima salida. La belleza de la montaña en general y de los Alpes Suizos en particular es simplemente adictiva. Ya os pondré algunas fotos en unos días (no llevé mi cámara, que pesa mucho y había que economizar peso!).

La receta que os presento hoy es, como la anterior (Tarta de café), del libro The Hummingbird Bakery Cookbook y me pareció igual o todavía más rica. El bizcocho quedó esponjoso, con un riquísimo gusto a limón y con el sirope dándole un toque ácido para hacerla menos pesada. En inglés se llama "Lemon loaf", porque se sirve en forma de una rebanada gruesa en un plato (para desayunar o a la hora de la merienda con un té o una taza de café). Con las cantidades indicadas sale un bizcocho de tamaño bastante considerable, con lo que una rebanada es un poco demasiado para una sola persona. Yo lo llevé al trabajo y me di cuenta de que la gente no se cortaba una rebanada entera, sino que la partían por la mitad o incluso en tres trozos. Así que, a no ser que estuvieran todos con la dieta del bikini, igual sería mejor dividir las cantidades y hacer un bizcocho más pequeño, o hacerlo en un molde más grande para que no quede tan tocho.



Por cierto, la tormenta acaba de romper. Aquí en Suiza es matemático: mañana de calor, atardecer de lluvia...


Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 45 min
  • Cocción: 1 hora - 1 hora y cuarto (aprox)
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Lemon loaf, The Hummingbird Bakery Cookbook, Tarek Malouf and The Hummingbird Bakers

Ingredientes (para 10-12 raciones):


Para el bizcocho
320g de azúcar
3 huevos a temperatura ambiente
Ralladura de 2 limones no encerados
560g de harina + un poco extra para el molde
1,5 cucharadas de café de levadura en polvo (unos 8 gramos)
1 cucharadita de café de sal
250ml de leche entera a temperatura ambiente
Media cucharada de café de extracto de vainilla
200g de mantequilla derretida + un poco extra sin derretir para engrasar el molde

Para el sirope de limón:
Zumo de dos limones
Ralladura de dos limones no encerados
100g de azúcar glas
200ml de agua


Preparación:
  • En un robot de cocina con las herramientas de amasar, poner el azúcar, los huevos y la ralladura de limón y mezclar a velocidad baja hasta que los ingredientes queden mezclados (todo el proceso se puede hacer también con una batidora de varillas manual).
  • En un bol a parte, tamizar la harina, la levadura y la sal. En otro bol, mezclar la leche y la esencia de vainilla.
  • Añadir un tercio de la mezcla de harina a la mezcla de azúcar y huevos, mezclando bien. Añadir a continuación un tercio de la mezcla de leche. Repetir esta operación 2 veces más, hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Aumentar la velocidad a alta hasta que la mezcla quede cremosa y ligera.
  • Reducir la velocidad a baja, añadir la mantequilla derretida y mezclar hasta que esté bien incorporada.
  • Engrasar un molde rectangular de 23x13cm (el mío era de 24x10 y se quedó un poco pequeño) con harina y espolvorearlo ligeramente con harina. Verter la mezcla anterior. Hornear un un horno precalentado a 170°C durante una hora o hora y cuarto, hasta que esté dorado y esponjoso (al apretarlo con los dedos, el bizcocho retorna a su forma original). Si se dora muy rápido pero no está listo del todo, cubrirlo con un poco de papel de aluminio para que no se queme.
  • Mientras tanto, preparar el sirope de limón: poner el zumo y la ralladura de limón, el azúcar y el agua en un cazo pequeño y llevar a ebullición a fuego bajo. Hervir hasta que se haya reducido a la mitad o empiece a tener consistencia de sirope (un poco espeso).
  • Cuando el pastel acabe de salir del horno, verter el sirope por encima. Dejar enfriar ligeramente dentro del molde antes de transferirlo a una rejilla para que se enfríe por completo.

Comentarios:


Como ya he dicho en la receta, yo usé un molde de unas dimensiones un poco menores a los de la receta que, además era de silicona bastante flexible y acabó cediendo a la fuerza del bizcocho y quedando un poco panzudo. Supongo que con un molde de metal de las dimensiones correctas hubiese quedado más parecido al de la foto del libro.

En la receta original, el tiempo de horneado era de 45-55 minutos. Pasado este tiempo, mi bizcocho estaba lejos de estar listo, así que lo dejé al menos un cuarto de hora más (no sé si porque el molde tenía otras dimensiones, porque era de silicona...). Así que si tarda un poco más, no os preocupéis que a mí también me pasó :)

Por el tema de las dimensiones, me fue un poco difícil verter el sirope encima del bizcocho porque no quedaba espacio y se caía por los lados. Así que H me ayudó a separar un poco los lados del molde para verter el sirope dentro. La cosa funcionó, pero le costó a H una pequeña quemadura, así que hay que tener cuidado...



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martes 30 de junio de 2009

Tarta de café

El número de posts que publico cada mes en el blog es inversamente proporcional a lo liada que estoy. Así que viendo las entradas del mes de junio que hoy termina, os podéis hacer una idea de lo ajetreada que ando. Mi intención es publicar una receta por semana, pero se me hace imposible! Y lo curioso es que sí consigo más o menos cocinar una receta por semana, pero nunca me queda tiempo para luego ponerla en el blog. Y me temo que las próximas semanas no van a ser una excepción: el finde me voy a hacer una marcha de senderismo de dos días (la primera vez que hago noche en la montaña, cargando la tienda, el saco, el hornillo para la cena y todos los trastos***), luego una semana de duro trabajo y el viernes... de vacaciones! A aprender surf cerca de Santander con H una semanita. Espero que el mar no esté lleno de medusas y que lo de la tabla sea más fácil de lo que parece. Ya os contaré qué tal!

Ésta es la primera receta que publico sacada del libro de recetas de la famosísima pastelería londinense The Hummingbird Bakery (más información sobre el libro en la sección "Antes de empezar"). En la pastelería no he estado nunca (aunque está en mi lista de pendientes para la próxima vez que vaya a Londres!) así que no puedo juzgarla. Lo que sí que os puedo decir es que las pocas recetas que he probado de este libro desde que lo compré hace un mes (que publicaré en su momento) estaban riquísimas! Seguro que voy a hacer muchas más, porque todo tiene una pinta de morir y además son todas bastante sencillas!
NOTA
: Acabo de leer algunos de los comentarios que hay en Amazon sobre el libro y hay gente experimentada en el tema de repostería que dice que no les han salido ninguna de las recetas. Es verdad que el tiempo de cocción de una de las tartas no era el correcto, pero al final quedó muy muy rica. Así que a vosotros de arriesgaros con el libro o no :)




*** Bueno, en realidad H cargará con la tienda y el hornillo, yo me encargo de la cena del sábado y cosas de aseo comunes, a parte de mi súper esterilla hinchable de alta tecnología, el saco... Por cierto, espero que a 2800 metros sea también verano, sino me voy a pelar dentro de mi saco de dormir del Decathlon!


Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 40 min
  • Cocción y reposo: 40 min de cocción + reposo hasta que la tarta se enfríe para poder poner la cobertura
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Coffee cake, The Hummingbird Bakery Cookbook, Tarek Malouf and The Hummingbird Bakers

Ingredientes (para 8-10 raciones):


Para la tarta:
170ml de agua
2 cucharadas soperas de café soluble (yo lo usé descafeinado porque era el que tenía en la despensa)
225g de mantequilla a temperatura ambiente + un poco extra para engrasar el molde
225g de azúcar
4 huevos a temperatura ambiente
225g de harina
1 cucharada sopera rasa de levadura en polvo
1 cucharada de café de cacao en polvo

Para la cobertura:
150g de queso cremoso (tipo Philadelphia)
120-150g de azúcar glas (depende de lo dulce que os guste)
Fideos de chocolate para decorar (opcional)
(se usa también en la cobertura una parte del café que se prepara para la tarta)


Preparación:
  • Poner el agua en un cazo junto con el café soluble y llevar a ebullición a fuego medio. Hervir hasta que el líquido se reduzca más o menos a la mitad. Retirar del fuego y reservar hasta que esté a temperatura ambiente. Dividir el café en dos: una parte para la tarta y otra para la cobertura.
  • Poner la mantequilla, el azúcar y el café frío (sólo la mitad que hemos reservado para la tarta) en un robot de cocina con las herramientas de amasar y batir hasta que los ingredientes estén bien incorporados (se puede hacer también con una batidora de varillas). Añadir los huevos uno a uno, dejando que el huevo anterior se incorpore bien a la masa antes de añadir el siguiente. Rascar los lados del bol con una espátula de vez en cuando para que los ingredientes se mezclen bien. Añadir la harina, la levadura y el cacao y mezclar bien hasta que la masa sea homogénea y ligera.
  • Verter la masa en un molde de corona de 24cm de diámetro engrasado con un poco de mantequilla y alisar la superficie con una espátula. Hornear en un horno precalentado a 170°C durante 40 minutos o hasta que la masa esté esponjosa y firme al tacto. Hay que tener mucho cuidado de no abrir el horno durante la cocción o la masa podría no subir! Dejar enfriar la tarta unos minutos en el molde antes de transferirla a una rejilla para que se enfríe por completo.
  • Preparar la cobertura: batir el queso fresco, el azúcar glas y el café (la parte reservada para la cobertura) con una batidora de varillas hasta que la mezcla quede cremosa.
  • Cubrir la parte superior de la tarta con la cobertura y decorar con los fideos de chocolate (opcional).
  • Guardar la tarta en la nevera hasta que se vaya a consumir (para que el queso no se estropee, sobretodo ahora en verano).

Comentarios:


La receta del libro usaba el doble de cantidades de la que yo publico aquí. Pensaba que tenía suficiente mantequilla en la nevera pero al final no me daba para la receta entera, así que dividí todas las cantidades por la mitad. Con las cantidades indicadas arriba quedó una tarta bastante apañada, con las cantidades normales igual hubiese quedado demasiado alta...

Yo usé el café descafeinado porque era el que tenía y porque soy hipersensitiva al café. La receta original está hecha con café "cafeinado".

Otra variación que hice es la decoración: la tarta original estaba decorada con cacao en polvo, virutas de chocolate y granos de café. Yo decidí dejarlo en algo más sencillo porque la cobertura ya es suficientemente dulce.

Para los que siguen mis andanzas a través de este blog, aquí os dejo un par de fotos de la salida de hace dos findes (la primera de la temporada) en Fronalpstock. El tiempo fue de perros (hasta nevó un poco en la cumbre) y me calé hasta los huesos (no volverá a pasar, el sábado me compré una súper chaqueta y unos pantalones impermeables), pero la sensación de llegar a la meta siempre compensa :)




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lunes 15 de junio de 2009

Experiencias gastronómicas (y turísticas) en el nordeste de Italia

Hace un par de semanas vinieron mis padres de visita y, como se conocen Suiza mejor que Guillermo Tell, nos fuimos a visitar el nordeste de Italia. Os dejo aquí con una breve crónica de lo que visitamos y una un poco más extensa de lo que comimos. Como ya os podéis imaginar, mucha pasta, pizza y helados, claro!






PS: Tengo miles de recetas para publicar, pero he estado liadísima últimamente (no sólo por este viaje...). Prometo ponerme manos a la obra y publicar algunas en breve!

Mis padres me esperaban ya cuando llegué a casa desde Francia el día 20 de mayo. Nuestra querida Manolita (úsease, nuestro GPS) nos llevó sin problemas a Davos, donde hicimos noche. He estado muchas veces en Davos esquiando pero nunca en primavera, y no os podéis ni imaginar el pueblo fantasma que era el sitio! Estaban todos de vacaciones esperando que llegase el buen tiempo (para hacer trekking, mountain bike...) y al final tuvimos que comer pan con chorizo porque no encontramos N-A-D-A abierto!

A la mañana siguiente, para nuestra sorpresa, Manolita nos hizo coger un tren-ferry para cruzar la montaña. Toda una experiencia: te montas en el tren con el coche, te quedas ahí sentado y en 20 minutos estás al otro lado del túnel (previo pago, claro, de una "módica" cantidad de francos suizos...!). Al otro lado... nieve! Y muchos muchos manzanos un poco después.


Ese día comimos en Merano, una bonita ciudad balneario del Sud-Tirol. No sabía yo que en esta parte de Italia se habla alemán!


Nuestro primero contacto con la pasta (los gnocchis, por cierto, enormes, especialidad típica de la zona)...


... y la pizza!

Después de que Manolita nos hiciera pasar un mal rato, conseguimos llegar a nuestro hotel en Bolzano, en el corazón de los Dolomitas. Tanto Merano como Bolzano son dos ciudades con un majestuoso casco antiguo, de calles adoquinadas y fachadas imponentes.


En esta zona es típico el bacon ahumado


Qué monada de panes... y de padres! :)

Al día siguiente, después de dar muuuuuuchas vueltas (no porque Manolita se equivocara, sino porque nos creímos más listos y no le hicimos caso) conseguimos llegar a Vicenza, para degustar su plato típico: el bacalao con polenta (un plato muy curioso porque el bacalao se sirve desmenuzado y la polenta se sirve en lonchas a la plancha!). Ahí empezó lo que fue la tendencia de todo el viaje: 35°C de temperatura cada día desde mediodía hasta las 5 de la tarde! Madre mía qué ola de calor pillamos...


Balacao a la Vicenciana (con polenta) y gnoquis con pesto y nueces

Dormimos en Padua, ciudad famosa por su catedral, donde miles de pelegrinos muestran su devoción a San Antonio de Padua (nosotros pelegrinamos porque nos quedaba de paso a Venecia y para visitar la cuidad, lo de los rezos no nos va mucho...). Esa noche cenamos en el hotel, más pasta!


La Catedral y una de las plazas del centro


Tallarines caseros con salsa de anchoas, tagliatelle al nero di sepia y queso Provolone a la plancha (un poco está bien, pero como segundo plato es definitivamente demasiado...)

Al día siguiente... Venecia! Al principio mi madre se quedó un poco desencantada, porque el centro de la ciudad está, seamos sinceros, un poco destartalá (fachadas desconchadas, callejones oscuros, canales no muy limpios...). Pero luego las zonas más turísticas (y cómo de turística es la cuidad!) no nos defraudaron, sobretodo los paseos en vaporetto (nos negamos al topicazo de la góndola, eso hubiese sido demasiado...). Comimos en la isla de Murano, famosa por sus creaciones en cristal (aunque nos dijo un tendero local más tarde en Venecia que el 80% del cristal vendido en Murano viene de China...).


San Marcos y el Gran Canal


Penne ai 4 formaggi, ravioli ai funghi porcino y los panes típicos de Venecia (una especie de pan de Viena con forma de caracola)

Al día siguiente pasamos la mañana en Verona, ciudad archiconocida por la famosa obra de Shakespeare Romeo y Julieta y menos conocida por el espectacular amfiteatro, sus calles adoquinadas y sus varios palacetes (el más famoso en el que la leyenda dice que vivió Julieta). Luego, pasando por el Lago di Garda, llegamos a Trento, donde pasamos la última noche.


Anfiteatro de Verona y catedral de Trento

Esa noche, para cenar, acabamos de completar la paleta de platos italianos:


Tortellini al tartuffo y risotto con cangrejo...


... y de postre Panna cotta con frutos rojos y Tiramisù

El día siguiente se me acababan las vacaciones, así que de vuelta a Zürich por el túnel del Gottardo. Pero mis padres tardaron todavía un poco en irse, porque había que seguir con la ya casi tradición de ver la final de la Champions en la Penya Barça de Zürich. Se montó tal fiestón al final del partido que hasta vino la policía (aquí en Suiza a partir de las 10 no se puede hacer ruido!!!!). Aunque con un poco de retraso: felicitats, tricampions!



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sábado 16 de mayo de 2009

Cheesecake de ricotta y limón con cobertura de fruta de la pasión

El fin de semana pasado convencí a H para invitar a algunos amigos y meternos juntos en la cocina por primera vez. Todavía me preguntó cómo conseguí convencerle, porque por lo general H es a la cocina lo que el gato al agua (bueno, exagerando un poco...!). El menú principal era comida china (rollitos de primavera a mi estilo, pollo Gong Bao Ji Ding y pollo agridulce) así que, para no liarnos demasiado, decidí preparar un postre que se pudiera preparar el día antes y dejar el sábado entero para comprar y cocinar. Tenía que ser algo relativamente ligero para compensar la comida china y como andaba yo ya hacía días con ganas de hacer alguna cheesecake, me decidí por ésta de limón y fruta de la pasión. Vale, muy muy ligera no es, porque no deja de ser una tarta de queso, pero al tener la frescura del limón y la fruta de la pasión, se come bastante bien (eso sí, en raciones moderadas, que tampoco hay que abusar...). No está bien que lo diga yo, pero creo que la cena resultó ser un éxito y la tarta triunfó (en la cena y luego en la oficina, donde llevé las sobras el lunes...).

Por cierto, quién no ha leído el título de la receta y le ha venido inmediatamente a la cabeza la canción de Danza Invisible "Sabor de amor" (sí, sí, la de "Laaaabios de freeesa, saaabor de aaamor, puuulpa de laaaa fruta de la pasión...!).



Atención, esta receta hay que prepararla el día antes porque requiere al menos 12 horas de reposo en la nevera!

Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 60 min para la tarta + 30 min para la cobertura (en ambos casos incluyendo también el tiempo de preparar los ingredientes: rallar los limones, exprimir los limones y la naranja...).
  • Reposo: unas 12 horas de reposo para la tarta + al menos una hora para la cobertura
  • Coste: medio
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Lemon ricotta, Cheesecakes - baked and chilled, The Australian Women's Weekly

Ingredientes (para 16 personas):


Base:
250g de galletas (yo utilicé unas con gusto de caramelo)
125g de mantequilla

Tarta:
4 hojas de gelatina (o 3 cucharadas de café de gelatina en polvo)
60ml de agua
250g de queso cremoso (tipo Philadelphia)
750g de ricotta (o requesón)
1 cucharada sopera de ralladura de limón (más o menos la ralladura de dos limones no muy grandes)
110g de azúcar glas
80ml de zumo de limón (más o menos el zumo de dos limones no muy grandes)
300ml de nata espesa (yo usé double crème)

Cobertura:
125ml de zumo de naranja (más o menos el zumo de una naranja grande)
2 cucharadas soperas de pulpa de la pasión (unas dos frutas)
1 cucharada sopera de azúcar glas
3 hojas de gelatina (o 2 cucharadas de café de gelatina en polvo)


Preparación:

Preparar la base:
  • Triturar las galletas con un robot de cocina (en un par de tandas, para que queden bien trituradas).
  • Derretir la mantequilla en el microondas o a fuego lento en un cazo. Mezclarla con las galletas y verter la mezcla en un molde de 26 cm de diámetro, apretando bien con un vaso de base plana y/o una cuchara.
  • Refrigerar en la nevera al menos 30 minutos.

Preparar la tarta:

  • Poner las hojas de gelatina en agua fría y dejarlas reposar unos 5-10 minutos. Mientras tanto, calentar los 60ml de agua en un cazo. Cuando hierva, añadir la gelatina y remover hasta que las hojas se disuelvan bien. Reservar.
  • En un bol grande, verter el queso cremoso, la ricotta, el azúcar y el zumo de limón y batir con una batidora de varillas, hasta que quede una masa cremosa. Añadir la gelatina y la nata espesa y mezclar con la batidora.
  • Verter la mezcla en el molde. Cubrir el molde con film plástico y guardar en la nevera toda la noche.

Preparar la cobertura:
  • Poner las hojas de gelatina en agua fría y dejarlas reposar durante 5-10 minutos.
  • Mientras tanto, verter en un cazo pequeño el zumo de naranja, la fruta de la pasión y el azúcar. Remover a fuego lento hasta que el azúcar se disuelva. Retirar del fuego.
  • Añadir la gelatina y remover bien hasta que se disuelva.
  • Dejar reposar 15 minutos.
  • Verter sobre la tarta, cubrir con film plástico y dejar reposar en la nevera hasta que la cobertura cuaje (1 hora como mínimo). Al poner la tarta en la nevera hay que tener cuidado de que esté completamente horizontal para que la cobertura se reparta bien.

Comentarios:


Es imprescindible utilizar un molde de 26cm, porque con las cantidades indicadas el molde se llena el molde hasta arriba. Yo lo hice con uno de 24 y me tocó retirar un vaso de la masa de la tarta para que cupiera la cobertura.

La receta original indica utilizar galletas de gengibre. A mí lo del gengibre no me convence y tampoco sé donde encontrar este tipo de galletas, así que las hice con unas al gusto de caramelo. Si no las encontráis, yo creo que unas Chiquilín le irían de perlas.

Esta receta la preparé con hojas de gelatina. En los pasos de la receta, yo seguí el modo de preparación indicado en el paquete. Uséis el tipo que uséis (hojas o en polvo) es mejor que sigáis las indicaciones del paquete más que las que doy yo, no sea que al final no funcione...
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domingo 26 de abril de 2009

Muffins de frambuesa con nata agria

El viernes de la semana pasada quedé para quedar con Mercè. El sábado con los compañeros del grupo de montaña para cenar y salir de fiesta. El domingo de maruja y desde el lunes con resfriado. El martes a Belfort, reunión el miércoles y el jueves. El jueves a Mannheim y cena con mi jefe. El viernes reunión y de vuelta a Zürich. El sábado a Ginebra, de visita al Cern. Por la noche a cenar a Lausanne en el Bleu Lezard (por cierto, muy recomendable!). Hoy de brunch en Zürich, luego al hospital a ver a Shahram (I hope you get well soon!) y ahora de maruja. Mañana por la tarde vuelo a Polonia, vuelvo el martes por la noche. El miércoles salsa. El jueves a Ticino a pasar el finde del 1 de Mayo. El domingo, a ver el Madrid-Barça. Vamos, otra temporadita de estrés en la que no me ha dado tiempo para cocinar (ni me va a dar en los próximos días). Así que aprovecho para sacar una receta del baúl...

Hoy vengo con otra receta de muffins con nata agria (sour cream) que hice el mismo día que las muffins de almendra y chocolate (también con nata agria, se nota que provienen del mismo libro!). Ahora que las frambuesas están de temporada, hay que aprovechar para utilizarlas frescas! Aunque congeladas también valen... Pues eso, que unas muffins para un rico desayuno o para el café de la merienda.




Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 20 min
  • Cocción: 25 min
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Himbeerenmuffins mit saurer Sahne, Muffins, Kathrin Ullerich & Eva Abenstein

Ingredientes (para 14 muffins):


200g de frambuesas (frescas o congeladas)
120g de mantequilla a temperatura ambiente
120g de azúcar
1 huevo a temperatura ambiente
300g de nata agria (o de yogur griego no azucarado)
250g de harina
2,5 cucharaditas de café de levadura en polvo
Media cucharadita de café de bicarbonato
1 pellizco de sal
Azúcar glas para decorar (opcional)


Preparación:
  • Si las frambuesas están congeladas, dejarlas descongelar ligeramente.
  • Batir la mantequilla y el azúcar con una batidora de varillas hasta obtener una masa cremosa. Añadir el huevo, la nata agria y mezclar ligeramente.
  • En un bol, mezclar la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Añadir a la mezcla de mantequilla y mezclar hasta que los ingredientes estén simplemente mezclados.
  • Verter la masa en una bandeja para muffins cubierta con moldecillos de papel, sin llenar cada moldecillo más de 3/4.
  • Repartir las frambuesas por las muffins, presionando ligeramente para que se incorporen en la masa.
  • Hornear 25 min en un horno precalentado a 18o°C, hasta que estén doradas.
  • Sacar del horno, dejar enfriar unos 5 minutos en la bandeja y transferir finalmente a una rejilla para que se enfríen por completo.
  • Espolvorear con azúcar glas antes de servir (opcional).

Comentarios:


Lo de últimamente: la receta es para 12 muffins, pero si hago sólo 12, la masa acaba saliendo de los moldecillos y las muffins no quedan nada apañás. Así que yo prefiero usar dos moldes de cerámica adicionales y hacer 14 muffins en lugar de 12, así quedan más monas y dan para más gente :)




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domingo 19 de abril de 2009

Brownie-cheesecake

Hay muchos blogs que sigo con cierta regularidad (de hecho, la mayoría de los que aparecen en la parte izquierda de esta página). Entre los internacionales, hay dos que me parecen simplemente excepcionales, no sólo por las recetas que presentan, sino por la calidad de los contenidos, la espectacularidad de las fotos y la asiduidad con la que publican. Uno es Smitten kitchen, al que volveré a mencionar en breve con una receta de un bizcocho de Philadelphia que preparé hace un par de semanas. Del segundo he sacado la receta que nos ocupa hoy: Beau à la louche, una delicia para todos los que sepáis un poco de francés. No entiendo muy bien cómo esta chica puede tener su vida normal y a parte dedicar tanto tiempo a la cocina y a su delicado blog. Pero lo hace, y muy pero que muy bien! Estoy pensando que aunque no sepáis francés os podéis pasar igual para disfrutar de sus fotos, que se te cae la baba de sólo escribir la dirección de su blog en la barra del navegador...

Bueno, la receta. Pues eso, como su nombre indica es una combinación de brownie y cheesecake, en la que ambas masas se mezclan ligeramente para combinar los sabores y conseguir un bonito efecto amarmolado. El resultado es un pastel vistoso y sabroso, aunque bastante contundente (con un trocito pequeño tienes más que suficiente!). No es de las mejores recetas de este blog, pero para una merienda o la hora del café, no está mal (para que tengáis una idea, dejé el pastel al lado de la cafetera en el curro y al cabo de media hora sólo quedaban miguitas!).



Atención, esta receta hay que prepararla el día antes porque requiere 24 horas de reposo en la nevera!


Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 30 min
  • Cocción y/o reposo: 35 min de cocción + 24 horas de reposo en la nevera
  • Coste: medio
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Brownie cheesecake, Beau à la louche

Ingredientes (para 20-25 cuadraditos):

Para la cheesecake:
250g de ricotta (o la versión española: requesón)
150g de queso cremoso (tipo Philadelphia)
4 cucharadas soperas colmadas de azúcar glas (con montañita, no rasa)
1 cucharadita de café de esencia de vainilla
2 huevos a temperatura ambiente
120g de double crème (nata espesa)
2 cucharadas soperas colmadas de harina (con montañita, no rasa)

Para el brownie:
200g de mantequilla
300g de chocolate negro de calidad y alto contenido en cacao (el mío era 85%)
6 huevos a temperatura ambiente
200g de azúcar en polvo
1 cucharadita de café de esencia de vainilla
150g de harina tamizada
1 pellizquito de sal


Preparación:
  • Empezamos por la parte cheesecake. Batir con una batidora de varillas todos los ingredientes: la ricotta, el queso cremoso, la vainilla, los huevos, la double crème y la harina. Reservar.
  • Para el brownie: derretir la mantequilla y el chocolate al baño maría o en el microondas (si se usa el microondas hay que remover muy a menudo para evitar que el chocolate se queme). Mezclar en un bol grande los huevos, el azúcar y la vainilla. Añadir la mezcla chocolate/mantequilla y mezclar. Incorporar la harina y la sal y mezclar hasta que quede una masa homogénea.
  • Engrasar o cubrir con papel sulfurizado un molde cuadrado de 24cm de lado. Verter la masa de brownie. Verter la mezcla de cheesecake. Con un cuchillo, mezclar ligeramente ambas partes para que quede un efecto amarmolado. No os paséis como yo, que lo mezclé demasiado!
  • Hornear en un horno precalentado a 180°C durante 35 minutos (la masa de queso tiene que cuajar bien). Dejar enfriar dentro del horno.
  • Guardar en la nevera durante al menos 24 horas.
  • Cortar a cuadraditos del tamaño deseado.

Comentarios:

Yo haría los cuadraditos pequeños, porque tal como ya he dicho, el pastel es un poco empalagoso.

La chica de Beau à la louche puso la masa de cheesecake en una manga pastelera para darle el efecto amarmolado. Yo lo hice como he explicado en la receta, aunque a mi gusto me pasé al mezclarlo, porque luego no se diferenciaban bien los dos sabores (que no está mal como resultado total, pero eché un poco de menos el gusto de la cheesecake por separado). Entrad en el blog para ver cómo le quedó a ella!


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miércoles 15 de abril de 2009

Experiencias gastronómicas (y turísticas) en Berlín

Antes que nada, un mensaje para los suecos que entren en el blog (básicamente les digo que cliquen en el mensaje para que vean las fotos...), que me consta que Henrik les ha pasado el link a algunos de sus conocidos...

(I hope the sentence is correct, I just used the Google translator...)

Hace unas semanas me compré una guía turística de Berlín para preparar un poco el viaje de esta Semana Santa y, después de leerla un poco por encima, me quedé un poco escéptica sobre la ciudad: nada de lo que leí consiguió despertar especialmente mi interés. Ahora que acabo de volver, mi sensación es totalmente distinta: Berlín es una ciudad maravillosa, encantadora. Es una mezcla de modernidad e historia (muchas veces, de la que sería mejor si no se hubiese producido); de clasicismo y de vanguardia; de bullicio y tranquilidad. No dudaré en recomendarla como destino turístico en el futuro. Incluso me plantearía irme a vivir allí si surgiera la ocasión!

Cuando vives en Suiza y vas de vez en cuando a Alemania, la gastronomía berlinesa no es una de las cosas que más te llama la atención de la ciudad. Así que, en lugar de intentar probar todos los platos típicos (como haría en sitios más "exóticos"), nos dejamos guiar un poco por las recomendaciones de mi guía: Berlín, de Dorling Kindersley. Os dejo aquí con los sitios en los que comimos, todos ellos pertenecientes a la categoría de "baratitos" (que hay que ahorrar!). Eso sí, algo típico sí comimos:


Plato de salchichas variadas: Weißwurst, Pfälzer Würstchen y Nürnberger Würstchen, con Sauerkraut y Bratkartoffeln (patatas asadas con bacon)

Sopa de patata con salchicha (plato típico berlinés)

Llegamos el miércoles a mediodía después de 5 horas en tren desde Mannheim, muertos de hambre, así que nos metimos en el primer sitio que encontramos: un restaurante chino muy sabroso, del que desgraciadamente no tengo el nombre... Luego hacia el centro: la zona de Unter den Linde y Museuminsel (la catedral o Deutscher Dom, la puerta de Brandemburgo, el Reichstag...). Y de ahí, callejeando, hacia el Checkpoint Charlie (la frontera en los tiempos del muro entre la parte rusa y la americana).


Deutscher Dom

Reichstag

Brandemburger Tor

Checkpoint Charlie

Esa noche fuimos a cenar a un restaurante español de tapas en la zona de Oranierburgerstrasse: el Yosoy. Vale, ir de tapas en Berlín no es lo más típico, pero cuando vives en Suiza, vas a Berlín con un sueco y tu guía sobre la ciudad recomienda un restaurante español que está cerca de tu hotel, está aceptado, no??? En España sería un restaurante de tapas corriente y moliente, pero para ser el extranjero, no estaba nada mal: comida de muy buena calidad y platos tradicionales. Creo que Henrik se llevó una buena opinión de la comida española, aunque mejorará seguro cuando venga a España :) Por cierto, no sé yo esto de la crisis, creo que en Berlín esta Semana Santa había más españoles que en Sevilla!

El viernes, que era festivo, nos fuimos a pasear por el Tiergarten, el parque más grande de Berlín. En esta zona está la Siegessäule (columna de la victoria), las embajadas de la mayoría de países y varias piezas arquitectónicas, como la Philarmonie und Kammermusiksaal (Palacio de la música), la Neue Nationalgalerie o el Sony Centre en la Postdamerplatz. Terminamos la tarde en el Memorial al Holocausto (2000 metros cuadrados en memoria de los 6 millones de judíos asesinados durante el Holocausto) y en el Nikolaiviertel.


Sigessäule

Parque Tiergarten

Embajadas escandinavas, edificio ejemplo de la arquitectura moderna de Berlín

Holocaust-Denkmal

Esa noche fuimos a cenar al único restaurante alemán de todo el viaje: el Brauhaus Mitte, un restaurante modesto pero muy correcto donde degustar a un precio asequible las especialidades típicas berlinesas y alemanas en general. Las fotos son las que están al inicio de la entrada (el plato de salchichas y la sopa de patata).


Menú

El sábado empezamos por la zona de Kurfürsterdam, donde están los almacenes de lujo KDW (fui a la sección de delicatessen para ver si encontraba algo interesante que traerme en la maleta, pero me cogió un ataque de agorafobia porque el sitio parecía el Corte Inglés el primer día de rebajas) o la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche.


Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche

De ahí nos volvimos a la zona centro. Antes de entrar en el Pergamonmuseum (un museo muy recomendable de arte antiguo) nos paramos a comer en otro de los restaurantes recomendados en mi guía: el XII Apostel, un restaurante italiano conocido por sus 12 pizzas con los nombres de los apóstoles. Yo me tomé una Lukas (un calzone bastante acertado) y Henrik una Bartolomeo (con mozarella y gongonzola, aunque le quitó las espinacas). La especialidad es la Judas (con salami y peperoni picante)!


Henrik y su Bartolomeo

Mi Lukas calzone :)

Pergamonmuseum

Y de ahí nos fuimos en busca del muro perdido, que no veas lo que nos costó encontrarlo! Y es que nos empeñamos en seguir el trazado del muro original desde el centro, y andamos durante casi 2 horas hasta que encontramos el trozo grande que queda (que estaba lleno de turistas frescos como rosas, probablemente llegados en bus o metro...).


Henrik y el muro

El domingo, último día de nuestro viaje, nos levantamos tempranito con la intención de evitar la cola para entrar en el Reichstag. No lo conseguimos, pero valió la pena esperar una hora para poder disfrutar de la cúpula de Sir Norman Foster y las vistas aéreas de Berlín.


Cola para entrar en el Reichstag...

...y la cúpula de Sir Foster después de una hora!


Luego nos fuimos al Altes Museum (otro museo de arte antiguo; bien, aunque mejor el Pergamon, a mi gusto).


Henrik y Pericles

Camino del Museum für Naturkunde (el museo de ciencias naturales), nos paramos a comer en un restaurante cubano en Oranienburgerstrasse: el QBA (no recomendado en mi guía). Los platos que pedimos no estuvieron mal. Me quedé con ganas de probar alguno de los cócteles, pero no era plan de meterse una capirinha a las 2 de la tarde...


En el Museum für Naturkunde, donde tienen el Record Guinness al mayor dinosaurio reconstruido del mundo. Impresionante, eh???

Y para terminar, aunque nosotros no lo probamos (porque el curry no es lo nuestro) el plato berlinés por excelencia: curryburst! No os será difícil encontrarla, está en todas partes!


Currywurst!

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domingo 29 de marzo de 2009

Mini shortbreads de cacao blanditos

El sábado pasado, mi amiga Mercè estaba invitada al cumpleaños de una compañera de su clase de alemán, y me comentó que le recomendara alguna receta del blog para poder llevar un pastel a la fiesta. Como en su casa no tiene cacharros reposteros, le dije que viniera a hacerlo a mi casa y que mejor si probábamos alguna receta nueva, así tenía otra receta para publicar en el blog. Al final nos decantamos por estas galletas, que eran rápidas de hacer, no muy complicadas y quedaron muy vistosas, ideales para regalar. Como veréis, las pusimos en una cajita monísima (del Ikea para niños, que cuestan cuatro chavos) y las envolvimos con un celofán y una cinta, y quedó un regalo monísimo (foto al final de la entrada)! Si es que a veces no hay que complicarse mucho para regalar algo, y no me digáis que si es un regalo casero no se agradece mucho más????

Como ya expliqué en la receta del dominó shortbread, el shortbread es una galleta originaria de Escocia hecha a base de mantequilla, azúcar y harina (de dieta, vamos!). Normalmente es una galleta crujiente, bastante compacta. Los shortbreads de esta receta, sin embargo, resultaron ser bastante blanditos (por eso lo he puesto en el título, porque a mí me sorprendió). Si tengo que elegir, me quedo con los que hice la primera vez (el dominó), que es la receta típica, aunque éstos no estaban nada mal tampoco!





Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 45 min
  • Cocción: 20-25 min por bandeja (yo utilicé dos)
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Cocoa Shortbread Diamonds, Martha Stewart's Cookies

Ingredientes (para unas 40 galletitas de unos 5 cm de diámetro):


190g de harina
90g de azúcar glas
35g de cacao en polvo
1 pellizco de sal
115g de mantequilla fría, cortada a cuadraditos pequeños
Media cucharadita de café de esencia de vainilla
2 cucharadas de leche

Para decorar:
100g de hocolate blanco
4 cucharadas soperas de nata


Preparación:
  • Mezclar la harina, el azúcar, el cacao y la sal con el robot de cocina, a velocidad baja.
  • Añadir el extracto de vainilla, la mantequilla y la leche y procesar a media velocidad hasta que la mezcla sea homogénea. Este proceso lleva un buen rato (unos 5 minutos como mínimo), porque la mantequilla tiene que derretirse para incorporarse en la masa. Cuando esté lista, formar una bola.
  • Amasar con un rodillo hasta formar una plancha de un poco menos de medio centímetro de grosor.
  • Cortar las galletas con la forma que más os guste.
  • Hornear en una bandeja cubierta con papel de estraza durante 20-25 minutos (hasta que estén firmes) a 150°C, girando la bandeja a mitad de la cocción.
  • Dejar enfriar en una rejilla.
  • En el microondas, derretir el chocolate con la nata: calentar la mezcla medio minuto, mezclar, y luego ir calentando en tandas de 10 segundos, parando para remover, hasta que el chocolate esté totalmente fundido (hay que tener cuidado para que el chocolate no se queme).
  • Con una jeringuilla de repostería, adornar las galletas al gusto.
  • Dejar enfriar el chocolate hasta que cuaje por completo.

Comentarios:


La receta es mucho más fácil si se hace con un robot de cocina, porque para que la mantequilla se integre bien en la masa lleva un rato...

Si no tenéis jeringa, podéis hacer un cucurucho de papel de estraza para decorar las galletas o dejar caer el chocolate con una cuchara (aunque la decoración quedará más gruesa).

En la receta original la masa se corta en forma de rombo y la masa es más gruesa, con lo que salen sólo 12 shortbreads. Nosotras preferimos hacer galletas pequeñas, para que quedaran más monas dentro de la caja de regalo.

Os dejo unas fotos del proceso:


Una servidora, amasando las galletas...


... y Mercè con el resultado final!

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domingo 22 de marzo de 2009

Muffins de almendra y chocolate

Tenía pensado publicar esta receta hace dos semanas (que es cuando la hice). La dejé casi terminada, sólo me faltaban los ingredientes de la cobertura y revisar que todo estuviese correcto. Pues ya veis! Entre pitos y flautas, no la he podido publicar hasta hoy. Y ahora se me acumulan las recetas, porque el mismo día que hice éstas muffins, hice otras de frambuesa, ayer hice unas galletas de chocolate y hoy voy a hacer un bizcocho de queso cremoso. Al menos me da tiempo de cocinar, que al fin y al cabo es lo importante (actualizar el blog está bien, pero no nos vamos a engañar, lo más divertido es pringar la cocina, el delantal y miles de cacharros de chocolate derretido y harina!). Supongo que mañana en el trabajo cuando lleve las galletas y el bizcocho me volverán a decir: "Anda, se nota que no has ido a esquiar este fin de semana!" (que es lo que me dijeron el día que les traje estas muffins de almendra). Y tienen razón, porque desde hace un tiempo sólo les llevo comida los lunes después de un fin de semana en casa (que no son muchos!). Los días de cocinar entre semana parece que se han acabado, y es que con tantos viajes y historias (miércoles salsa, jueves alemán...) no doy abasto! Eso sí, la temporada de esquí yo creo que la doy ya por finiquitada, que parece que en breve va a llegar ya el buen tiempo (esperemos!). Ahora empieza la temporada de senderismo :)

La receta. Pues nada, son unas muffins normalitas, con la particularidad de llevar en la masa nata agria y almendras molidas. Como me pareció la masa un poco seca, decidí ponerle la cobertura de chocolate, que nunca viene mal (y así gastaba la nata que me quedó de preparar las muffins!).





Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 20 min para las muffins + 15 min para la cobertura
  • Cocción y/o reposo: 25 min de cocción + unas 2 horas de espera (para que se enfríen las muffins antes de bañarlas y para que cuaje la cobertura)
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Mandelmuffins mit saurer Sahne, Muffins, Kathrin Ullerich & Eva Abenstein

Ingredientes (para 14 muffins):


Para las muffins:
250g de harina
50g de almendras molidas
2 cucharadas de café de levadura en polvo (unos 10g)
Media cucharada de café de bicarbonato
1 pellizquito de sal
2 huevos a temperatura ambiente
100g de azúcar
1 paquetito de azúcar avainillado (unos 13 g)
100g de mantequilla a temperatura ambiente
300g de crema (nata) agria (sour cream en inglés) o de yogur griego

Para la cobertura:
4 cucharadas de crema agria (o nata normal)
150g de chocolate con leche
Virutas de chocolate para decorar (opcional)


Preparación:
  • En un bol, mezclar la harina, las almendras, la levadura, el bicarbonato y la sal.
  • En otro bol, batir los huevos. Añadir el azúcar, el azúcar avainillado, la mantequilla y la crema agria. Mezclar ligeramente.
  • Añadir la mezcla de harina y remover con una espátula hasta que los ingredientes estén simplemente mezclados.
  • Cubrir una bandeja para muffins con moldecillos de papel y repartir la masa, sin llenar cada muffin no más de 3/4.
  • Hornear 25 minutos en un horno precalentado a 180°C.
  • Sacar del horno, dejar enfriar 5 minutos en la bandeja y transferir a una rejilla hasta que se enfríen por completo.

  • Poner a calentar la nata a fuego lento. Añadir el chocolate cortado a trocitos bien pequeños y remover de vez en cuando hasta que el chocolate se derrita por completo. Retirar del fuego y dejar enfriar unos minutos.
  • Bañar las muffins y decorar con unas virutas de chocolate.

Comentarios:


No sé si es fácil de encontrar
sour cream en España. En Suiza se encuentra fácilmente, pero si no la encontráis, yo creo que se puede sustituir perfectamente por yogur griego sin azucarar, porque sabe igual y tiene más o menos la misma textura.

La receta original lleva almendras fileteadas en lugar de la cobertura de chocolate: hay que poner las almendras antes de hornear, apretando un poco para que se peguen bien a la masa.

Ya sé que las bandejas de muffins son para 12 y no para 14, pero con las cantidades de masa de las recetas, las muffins siempre se acaban saliendo del modecillo y se pegan entre ellas. Así que mejor no pasarse de masa por molde y poner dos moldecillos más en moldes pequeños de cerámica (por ejemplo).
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domingo 1 de marzo de 2009

Trenza suiza

Estaba volviendo del gimnasio (por cierto, nunca me había imaginado que habría tanta gente un domingo dándole a las máquinas!), escuchando música y andando a uno por hora, y de repente me he dado cuenta de que tenía una sonrisa en la boca de oreja a oreja! Y es que después de haber estado 70 minutos andando ortopédicamente en uno de esos cacharros y haber tomado una ducha bien calentita, mi cuerpo y mi mente estaban completamente relajados y el camino de vuelta a casa se ha hecho un verdadero placer! Y creo que el sentimiento era debido más que nada a la sensación de tener todo el tiempo del mundo en mis manos, de no tener que correr para llegar a tal o tal sitio, o para quedar con no sé quién, o para no llegar tarde a no sé qué reunión... No, hoy no me esperaba nada ni nadie y hay que ver qué sensación más agradable! Vale, supongo que si se repitiese muy a menudo, me subiría por las paredes, pero así de vez en cuando, la sensación es tan gratificante!

Bueno, a lo que toca. El otro día una compi de trabajo poco interesada en el mundo de la cocina, me comentó que hace bastante a menudo trenzas suizas (un brioche trenzado muy muy típico aquí en Suiza, que se parece por la forma a la Challah judía). Y yo lo flipé, porque a ella no le gusta nada cocinar y yo pensaba que lo de hacer una trenza era una cosa complicadísima. Y ella me dijo que ni mucho menos, que era la mar de sencillo. Así que este fin de semana que he estado en casa (sí, sí, un fin de semana entero sin viajar o ir a la montaña!!!!) me puse manos en la masa (!!!) y salió... esta maravilla:



A que parece increíble que una cosa tan bonita se pueda hacer en casa en un pispás? Pues así es, con un robot de cocina, los buenos ingredientes y un poco de maña, os puede salir una trenza así de maja. Ah, para los que no la hayáis comido nunca, es una especie de brioche, pero menos dulce. Se suele comer a rodajas para desayunar o merendar (con mermelada, queso...) o también para hacer sandwiches (en mi empresa usan la trenza para hacer un bocata con atún, mayonesa y lechuga que está de vicio). A mí, de todas maneras, como más me gusta es con unos cuadraditos de chocolate con leche o, para los que no tengan remordimientos con las calorías, con Nutella... :)

PS: POR FIN HE SOLUCIONADO LOS PROBLEMAS TÉCNICOS DEL BLOG!!! Y he cambiado un poco el estilo para que quede más mono...!


Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 30 min
  • Cocción y/o reposo: 35 min de cocción + 1 hora de reposo
  • Coste: barato
  • Origen: Suiza
  • Receta adaptada de: el paquete de harina para trenza de la Coop

Ingredientes (para unas 8 personas):


20g de levadura fresa (o 16g de levadura en polvo)
250ml de leche a temperatura ambiente
500g de harina para trenza (ver comentarios más abajo)
1 cucharadita de café de sal
1 cucharadita de café de azúcar
1 huevo a temperatura ambiente + 1 huevo para pintar la trenza
80g de mantequilla (o margarina) a temperatura ambiente


Preparación:
  • Desleír la levadura en la leche.
  • Poner todos los ingredientes en un robot de cocina y amasar a velocidad medio-alta con las varillas de amasar pan, hasta que todos los ingredientes se hayan combinado bien.
  • Tapar la masa con un trapo limpio y dejar subir durante más o menos una hora, en un lugar que no esté muy frío (yo lo pongo encima de un radiador, para que suba mejor).
  • Partir la masa en dos y hacer dos cilindros de unos 60cm de largo.
  • Trenzar siguiendo los pasos siguientes:




  • Y nada, ir repitiendo los pasos hasta que se os acabe la masa. Al final, doblar los extremos hacia dentro y apretar un poco para que la trenza quede sujeta.
  • Pintar con huevo batido.
  • Hornear sin precalentar el horno durante 35 minutos a 220°C (o hasta que la trenza esté bien dorada).
  • Sacar del horno y dejar enfriar por completo en una rejilla.

Comentarios:


La harina para trenza es una harina especial, que hace que la masa, una vez horneada, sea como hilajosa (ver foto más abajo). Aquí en suiza esta harina se encuentra en todos los supermercados, pero no sé cómo de fácil debe ser encontrarla en otros países. Y tampoco sé cómo quedará con harina normal, igual se puede probar con alguna harina de estas que venden especiales para repostería... Si probáis la receta, ya me contaréis.





Y para acompañar la receta, una foto del fin de semana que fui a Arosa con Laia y sus amigos y... hice snowboard!!!!!!!! Bueno, tengo que reconocer que, ese día, a las 2 horas devolví la tabla y me puse mis esquís. Pero luego lo volví a intentar el día que fuimos a Gstaad y, tras una hora de clase, era capaz de girar a ambos lados. Se hace raro tener los dos pies atados a una misma superficie, pero la verdad es que el snow es muy "cool"!




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lunes 9 de febrero de 2009

Pastel de manzana "autre manière"

Mis compañeros de trabajo llevaban ya unas semanas extrañados por la ausencia de pasteles caseros en la oficina. Y con razón, porque desde que llevé las casitas de pan de gengibre, allá por el mes de diciembre, no había vuelto a llevarles nada. Pero claro, cuando uno va a esquiar cada fin de semana y su jefe le manda a un país distinto cada dos por tres, no es nada fácil encontrar tiempo para meterse en la cocina. Así que el jueves pasado, cuando me di cuenta de que no tenía ningún plan para ese día me dije, cuál Sabina, "ésta es la mía!". "Y tanto que lo era": no sólo hice el pastel que ocupa esta receta, sino que además les traje a mis compis un "pa de pessic" con pepitas de chocolate (la receta indicada en el link, añadiendo 100g de pepitas de chocolate y sin relleno) que, sin ser el pastel del siglo, rompía el largo periodo de escasez repostera en el departamento. En las próximas semanas me temo que, si alguien más no se anima, volverán a quedarse sin dulce (ésta semana me cojo jueves y viernes libre, que vienen Javi y Jess a Davos, luego me vuelvo "de gira" por las fábricas la semana siguiente y el fin de semana a esquiar a Gstaad). A ver si después de estas dos semanas de locura vuelvo un poco a la normalidad y me puedo volver a meter en la cocina y, por supuesto, dedicarme un poco más al blog.

La receta que nos ocupa la preparé el jueves pasado como postre para el viernes, que venían Laia y dos amigos suyos (Marta y Marc) a esquiar a Arosa (por cierto, el domingo cambié los esquís y las botas incómodas por unas de cómodas y una tabla y... bueno, digamos que mi culo y mis brazos agradecieron la vuelta a los esquís, aunque la historia no se acaba aquí, continuará...). A mí me pareció una tarta normalita, pero a ellos les encantó, así que igual mejor si la hacéis y juzgáis por vosotros mismos :) La receta la obtuve del fantástico blog de Gemma, La cuina de casa; ella la aprendió en una clase de David Lienas. La foto, como de costumbre, no le hace justicia...





Antes de empezar:

Ingredientes (para 8-10 personas):


1 rollo de masa quebrada de 32cm de diámetro
1 kg de manzanas Golden (unas 5 manzanas de tamaño mediano)
125g de mantequilla + un poco extra para engrasar el molde
100g de azúcar
4 huevos a temperatura ambiente
50g de harina
Azúcar glas para espolvorear


Preparación:
  • Colocar la masa en un molde de 31cm de diámetro engrasado con un poco de mantequilla. Poner sobre la masa algo para que haga peso (yo puse unas legumbres que tengo guardadas para ésta operación) y hornear en un horno precalentado a 180°C durante unos 10-15 minutos (hasta que los bordes se doren). Cuando esté lista, sacar del horno, quitar las legumbres (o lo que hayáis utilizado) con cuidado y reservar.
  • Mientras tanto, fundir la mantequilla al baño maría. En un bol, batir los huevos con el azúcar y añadirlos a la mantequilla. Finalmente, añadir la harina y mezclar bien con unas varillas. Reservar.
  • Pelar las manzanas y cortarlas a cuadraditos (de un medio centímetro de lado).
  • Poner los cuadraditos de manzana sobre la masa y cubrirlos con la mezcla preparada, agitando un poco el molde para que la mezcla se reparta homogéneamente.
  • Hornear en un horno precalentado a 180°C durante 40 minutos.
  • Sacar del horno y dejar enfriar por completo.
  • Servir espolvoreado de azúcar glas.

Comentarios:

El hornear la masa de un pastel antes de ponerle el relleno con algo de peso para que no suba y quede crujiente se conoce, al menos en inglés, como hornear en ciego. Para poner peso se pueden comprar unas pequeñas piezas de metal que se venden sólo para ésto, o utilizar cualquier tipo de legumbres grandes (judías, garbanzos...), que sale más barato. Eso sí, ni se os ocurra luego usar las legumbres para hacer un cocido: las guardáis en una bolsita para la próxima vez que haya que hornear otra tarta...
Os dejo también unas fotitos de estas salidas esquiiles:


En Lenzerheide, con Ross, Marina y Henrik


En Interlaken, la mañana que fuimos a Grindelwald


Y la marcha nocturna en Einsiedeln, en la despedida de Henrik



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martes 27 de enero de 2009

Experiencias gastronómicas en Morelia, México - 2a parte

(Continúan los problemas técnicos, a ver cuando los arreglo...)

En el último post, allá por el mes de diciembre, decía que me encantaba hacer cosas, que era un poco hiperactiva y que me aburría si estaba más de 15 minutos sin hacer nada. Los cielos me han castigado por estas frases: necesito un descanso!!!! Desde que he vuelto de vacaciones he estado por trabajo dos días en Alemania, dos en Francia y 4 en Méjico (más 2 de viaje). Y entre todos estos viajes no ha pasado ni un fin de semana que no haya ido a esquiar. Y luego que si quedar para cenar por aquí, que si tomar un café por allá, hacer de maruja (lavadoras, limpiar...), pues eso, que estoy "rebentá". Y el blog lo sufre, claro... Mira que no poner ni una simple entrada desde diciembre, ya me vale!!! Y no será por recetas que tengo pendientes... Y yo que pensaba que esta semana me iba a dar tiempo a poner dos o tres, y ya tengo la semana llena hasta el lunes. A ver si la siguiente hay más suerte!

Ya por allá por Junio puse una entrada con la comida que había probado la vez anterior que estuve en Morelia: "Experiencias gastronómicas en Michoacán - Méjico". Esta vez no he hecho casi fotos, porque comí cosas bastante sencillas (deliciosas, pero no suficientemente excepcionales como para ponerlas en el blog...). Pero sí quiero aprovechar el blog para ofreceros una pequeña muestra de los dulces típicos de la ciudad y, para agradecer de todo corazón a Juan Carlos y a Gil por habérmelos regalado y por ser tan majos y tan agradables conmigo. Muchas muchas gracias! La comida en Méjico es deliciosa, pero sus gentes todavía más...!





Unas gelatinas de frutas muy típicas de la zona


Morelianas: unas tortas muy finas de dulce de leche que tienen más calorías que un terrón de azúcar pero están de muerte (sobretodo para los que nos pirra el dulce de leche)



Y un surtido de dulces típicos de la región, la mayoría dulces de frutas o con frutos secos, todo muy "light" también :)



Y para demostrar que he estado realmente en Méjico... tequila! Con sangrita (ya expliqué qué era en la otra entrada sobre Méjico), un chile, sal, limón y un trocito de queso. Mmmmm!


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martes 16 de diciembre de 2008

Nueva imagen y nuevos problemas técnicos!

Debido a la imposibilidad de resolver los problemas técnicos que aparecieron en el blog (supongo que porque los de Blogger cambiaron alguna cosa en la configuración, que hicieron aparecer una línea vertical en medio del blog...), y a pesar de los esfuerzos de Aida (muchas gracias!) y la ayuda de Henrik (thanks Henrik for your help with the HTML code!), he decidido cambiar el formato del blog. De todas maneras, a parte de la reorganización de los elementos de la página y del cambio de color, el blog no ha cambiado mucho, así que espero que siga siéndoos de interés y que os paséis por aquí de vez en cuando!

Eso sí, el cambio de formato a generado algunos pequeños problemillas en las entradas, que intentaré solucionar en breve. Espero no tener que ser ingenieria informática para conseguirlo! Seguir leyendo...

Casitas de Gingerbread (pan de gengibre)

He llegado a la conclusión de que me encanta hacer cosas. Así en genérico. No sé como, cuando era pequeña, me podía pasar horas y horas delante de la televisión. Qué perdida de tiempo! Por suerte conseguí poner rumbo a mi vida y ahora no sólo no veo la televisión (de hecho, no tengo) sino que aprovecho al máximo cada minuto que tengo. Diría que mi hobby es "hacer cosas". Si no tengo cosas por hacer, me las invento! Lo que sea, la cuestión es no estar sin hacer nada. Y os preguntaréis que a qué viene esta disertación... Pues, a lo de siempre: que no le dedico tanto tiempo al blog como me gustaría! Mi objetivo es poner al menos una receta por semana y más o menos lo consigo, pero siempre de prisa y corriendo. A ver si estas dos semanas de vacaciones en casita (me voy el sábado!!!!) consigo arreglar los problemas del formato del blog y os hago un reportaje de los manjares que se preparan en mi casa durante Navidad. Aunque no prometo nada...

Bueno, vamos a la receta. Aunque más que receta va a ser sólo un reportaje fotográfico... Os explico. Hace dos semanas, mi compi de piso (Jenny, que es más maja que un pan!) me preguntó si quería hacer con ella y algunas amigas suyas casitas de gingerbread. Aunque tenía varias proposiciones para ir a esquiar, decidí que pasar un fin de semana en casa no me vendría nada mal (soy incapaz de recordar la última vez que pasé dos días en casa!) y me apunté a la idea. Ella hizo la masa el sábado y luego nos dedicamos las dos a hornear las partes para las casitas el domingo por la mañana. Y el domingo por la tarde vinieron dos amigas de Jenny y una amiga mía y nos pasamos la tarde montándolas y decorándolas, cada una a su libre albedrío. A mí el gingerbread no me gusta, pero me lo pasé pipa dando rienda suelta a la niña que llevo dentro (bueno, y fuera muchas veces también...). Si queréis la receta, buscad por ahí gingerbread, seguro que hay miles de recetas en la red... La de mi compi está encima de la nevera, pero me da una pereza tremebunda traducirla del alemán al español, así que, como he dicho, voy a dejar esta entrada como un reportaje fotográfico, sin receta... Empecemos!



Aquí la masa, unos dos kilos de harina y no sé cuántos más de azúcar y mantequilla. Al final la pobre batidora se puso en huelga y a Jenny le tocó darle con el brazo un rato...!



Al día siguiente cortamos las partes de la casita y las horneamos.




Y nada, luego echarle arte con todo lo que se os ocurra: Lacasitos da varios tamaños, ositos y gominolas varias, virutas de chocolate, caramelos, nubes, colorantes... Y, como cemento, azúcar glas con un pelín de agua para poder trabajarlo bien. Y luego mucho arte para conseguir que las paredes y el techo aguanten :)



Y éstos son los resultados! La casita de Bettina:



La de Jenny:


La de Chantal:



La de la compi de bridge de Jenny (no recuerdo cómo se llama...):



Y finalmente la mía, que es la más "seria" de todas... El año que viene será más quitch, sin duda!




Y el poblado entero...







Y, para acabarlo de decorar, la montaña donde estuve el fin de semana pasado. Las pistas de esquí las he visto mejores (Zermatt tiene mucha fama pero a mí no me acaba de convencer...), pero la montaña... Como esa pocas! Precioso Matterhorn!



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sábado 6 de diciembre de 2008

Caramel cheesecake - Tarta de queso y caramelo

El otro día pagué el depósito de la reserva del albergue de Zermatt, al que vamos a esquiar el fin de semana que viene. Para asegurarme que nadie se echara atrás, les pedí a la gente con la que voy (los del grupo de montaña) que me pagaran la parte proporcional de la fianza. Y me dije: "Pedir dinero es un poco feo, por qué no les ofrezco algún otro incentivo?". Y claro, lo primero que se me ocurrió fue hacer algún dulce para ofrecérselo cuando vinieran a pagarme. La elección de la receta fue una combinación de dos factores: el primero, me compré un libro de cheesecakes hace unas semanas y todavía no había probado ninguna; el segundo, tenía fudge que me trajo Ross expresamente desde Londres (thanks for that, Ross!) y estaba a punto de caducar, así que había que usarlo. Et voilà, maté dos pájaros de un tiro con esta cheesecake de caramelo! Ah, los que no sepáis que es el fudge, leed la parte final del post...

Los que me leéis de vez en cuando, sabéis que muchos de los postres que hago se los llevo a mis compañeros de trabajo o a los amigos con los que voy a la montaña (que son de mi empresa pero no son mis compañeros). Pues bueno, todos los que probaron esta tarta de queso, coincidieron en decir que ésta es la mejor tarta que han probado de todas las que les he llevado (que son muuuuuuuuuchas!). A mí la tarta me pareció DELICIOSA (un poco pesada, pero no sorprenderá a nadie, qué se puede esperar de una tarta que contiene queso y caramelo???). Que me encantara a mí que me pirra el caramelo no es nada extraño, pero si todo el mundo que la probó coincide en que está riquísima, algo tendrá la tarta!!!!! Pues eso, que es una tarta de lujo, y no demasiado difícil de hacer. Vamos, una joya de receta! Aunque la foto no le haga justicia...



Antes de empezar:
  • Dificultad: media
  • Preparación: 30 min
  • Cocción y/o reposo: 35 min de cocción + unos 60 minutos para que enfríe + mínimo 3 horas de refrigeración (mejor una noche entera)
  • Coste: medio
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Vainilla Spice, Cheesecakes baked and chilled, The Australian Women's Weekly

Ingredientes (para 8-12 personas):


Para la base:
250g de galletas (yo usé de las Digestive de McVities)
125g de mantequilla

Para la tarta:
200g de fudge
2 cucharada sopera de leche

1 vaina de vainilla
250g de queso cremoso (tipo Philadelphia)
500g de ricotta (o, en su defecto, requesón)
2 cucharadas soperas de zumo de limón (más o menos, el zumo de un limón pequeño)
150g de azúcar glas
2 huevos a temperatura ambiente


Preparación:
  • Preparar la base: derretir la mantequilla (al microondas o en un cazo a fuego lento), triturar las galletas (con un robot de cocina) y mezclar. Presionar la masa en un molde redondo de 24cm de diámetro hasta que el grosor sea homogéneo y refrigerar en la nevera al menos 30 minutos.
  • Mientras tanto, derretir el fudge con las cucharadas de leche a fuego medio. Reservar, removiendo de vez en cuando para mantenerlo líquido.
  • Partir la vaina por la mitad longitudinalmente, rascar las semillas y ponerlas en un bol grande. Añadir el queso, la ricotta, el zumo y la mitad del azúcar (75g). Mezclar primero con una espátula y luego batir con una batidora de varillas hasta que la mezcla sea homogénea.
  • En un bol pequeño, batir los huevos y el azúcar restante (75g) con una batidora eléctrica, hasta que quede una masa espesa y cremosa.
  • Añadir a la masa anterior y batir hasta que quede una masa homogénea.
  • Verter en el molde anterior la mitad de la masa. Repartir la mayor parte del fudge y acabar de cubrir con la crema de quesos. Verter el fudge restante sobre la crema y remover con una espátula para dar efecto amarmolado.
  • Hornear durante 35 minutos en un horno precalentado a 170°C.
  • Pasado este tiempo y, aunque la tarta no ha cuajado del todo, apagar el horno y dejar enfriar dentro del horno con la puerta entreabierta (yo puse una cucharada de madera en la puerta para que ésta quedase ligeramente abierta). Con esto, la tarta acabará de cuajar.
  • Cuando esté completamente fría, guardar en la nevera (cubierta con papel de plástico o aluminio) al menos 3 horas (mejor si es toda la noche).

Comentarios:


Ya sé que, pasados los 35 minutos de cocción, la tarta parece que esté todavía medio cruda (de hecho, si se agita el molde, la masa no está ni mucho menos cuajada, se mueve como un flan...). Yo era un poco escéptica a apagar el horno y estuve a punto de dejarla un poco más. Pero luego recordé que hab
ía leído en algún blog (siento no recordar cuál...) que el truco de las cheesecakes es que el queso no tiene que haber cuajado del todo al apagar el horno. Así que decidí probar y, efectivamente, la tarta estaba completamente cuajada cuando se enfrió. Así que no os asustéis y seguid la receta al pie de la letra.

Como dice la Wikipedia, el fudge es, en su forma más básica, una mezcla de azúcar, mantequilla y nata, cocidos hasta generar un dulce espeso que se corta en cuadraditos. Es algo así como el dulce de leche, pero más espeso. En mi caso, yo usé fudge traído desde Londres, producido por una conocidísima empresa de chocolates y dulces: Thornton's. Éste es de primerísima calidad, cosa que tiene luego una gran influencia en el gusto final de la tarta. Creo que el fudge se puede encontrar en tiendas de golosinas (cuadraditos envueltos individualmente) y en la parte de dulces de los grandes supermercados (al menos aquí en Suiza).




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viernes 28 de noviembre de 2008

Brownie de chocolate y queso cremoso "insectado"

-3 grados. Esto es lo que marca el termómetro de Firefox. Y creo que no se equivoca de mucho, porque acabo de llegar a casa hace 15 minutos y mis piernas siguen estando congeladas. Joé qué frío que hace!!!! Pero bueno, no me voy a quejar porque eso significa... esquí!!!! Y es que aquí en Suiza la temporada de esquí está a la vuelta de la esquina! Algunas estaciones han abierto ya, las otras lo van a hacer en las próximas semanas... Se nota en el ambiente que hay muchas ganas! Yo ya tengo un finde reservado antes de Navidad (nos vamos a Zermatt el finde antes de volverme a casa por Navidad), los esquís encerados y afilados los cantos, la chaqueta de esquí recogida de la tintorería y, lo que es más importante... voy este domingo a Arosa!!!! Qué ganitas! Me voy con la gente del grupo de montaña. Por lo que veo, yo estaré en el grupo de los "expertos" :) Ya os contaré la semana que viene qué tal!

Vamos a la receta... Éste es el último postre que hice para la fiesta de Halloween. Un brownie de queso cremoso, que customicé con unos insectos de chocolate y Lacasitos. Es una pena que en la foto los insectos no se vean mejor (los hice por la noche entre semana, y no me dio tiempo de fotografiarlo con luz natural...). Hice unos 200 insectos, que puse encima y alrededor del brownie (también encima de unas cupcakes de chocolate que hice, cuya receta no voy a poner porque aunque el gusto era bueno, tenían un aspecto horroroso...). La verdad es que quedan de lo más vistoso, aunque la mayoría de ellos quedaron mutilados con el transporte (arañas sin todas las patas, pulgas sin antenas...).




Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 30 min para el brownie + 30 min para los insectos (para hacer unos 20)
  • Cocción y/o reposo: 40-45 min para el brownie + 30 min para que cuaje el chocolate de los insectos
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Brownie con queso cremoso, "Chocolate: Recetas sabrosas", Jacqueline Bellefontaine; Creepy Crawlers Cupcakes, "Hello, Cupcakes!", Karen Tack & Alan Richardson

Ingredientes (para 16 cuadraditos):


Para el brownie:

200g de queso cremoso (tipo Philadelphia, una terrina)
Media cucharadita de esencia de vainilla
2 huevos a temperatura ambiente
250g de azúcar lustre
100g de mantequilla + un poco extra para engrasar el molde
30g de cacao en polvo (unas 3 cucharadas soperas)
100g de harina
50g de nueces de pecán troceadas

Para los insectos:
Chocolate negro
Lacasitos y/o grajeas de colores de varios tamaños


Preparación:

Para el brownie:

  • Batir el queso cremoso, la vainilla y 25g del azúcar lustre, primero a mano con una espátula y luego con una batidora de varillas (si no, vais a acabar con la cocina llena de azúcar lustre...!), hasta obtener una crema suave (unos minutos). Reservar.
  • Batir los huevos con el resto del azúcar hasta obtener una crema ligera y esponjosa (unos minutos).
  • Derretir la mantequilla y el cacao a fuego suave, hasta que la mantequilla se derrita y quede bien mezclada con el chocolate
  • Incorporar la mantequilla y el cacao a la crema de los huevos. Mezclar bien.
  • Añadir en varias tandas la harina y mezclar con cuidad.
  • Añadir las nueces troceadas.
  • Engrasar un molde cuadrado de 20cm de lado con la mantequilla.
  • Verter la mitad de la masa de cacao y alisar la superficie.
  • Extender el queso por encima con cuidado y verter el resto de masa de chocolate.
  • Remover la capa superior del brownie con un cuchillo, para crear el efecto amarmolado.
  • Hornear en un horno precalentado a 180ºC durante 40-45 minutos. Sacar el molde del horno y dejar enfriar sin desenmoldar.
Para los insectos:
  • Dibujar los insectos con un rotulador de trazo grueso en una cartulina o papel grueso, bien separados los unos de los otros (si no tenéis cartulina, los podéis dibujar sobre un folio y engancharlo a un trozo de cartón). Yo hice escorpiones, ciempiés, arañas, cucarachas y pulgas (ver plantillas más abajo).
  • Cubrir la cartulina con papel de cocina encerado (el que se usa para encamisar moldes)
  • Derretir el chocolate al microondas (removiendo a menudo para que no se queme) o al baño maría.
  • Hacer un cono pequeño de papel de cocina y rellenarlo con el chocolate derretido.
  • Dibujar los insectos con el chocolate y, antes de que cuaje del todo, poner los Lacasitos y/o las grajeas donde os apetezca.
  • Dejar enfriar hasta que el chocolate cuaje por completo (si queréis, lo podéis poner unos minutos en la nevera para que vaya más rápido).

Comentarios:


Os dejo aquí las plantillas que utilicé para hacer los insectos, obtenidas del libro "Hello, Cupcakes!", de Karen Tack y Alan Richardson. Supongo que, si os interesan, las podéis imprimir y ampliarlas o reducirlas hasta que tengan el tamaño que os convenga...





Para los insectos podéis usar lo que os dé la gana: chocolate de varios colores, lacasitos, conguitos...
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miércoles 26 de noviembre de 2008

Experiencias gastronómicas en Pekin - China (Parte 1)

Antes que nada, y como ya va siendo habitual, pido disculpas por haber descuidado un poco el blog estas últimas semanas, pero, como vais a comprobar en breve, he estado bastante liada entre unas cosas y otras. No prometo que no vuelva a pasar, pero prometo que al menos voy a intentar que no pase más de una semana sin publicar ninguna receta nueva. Aunque no me dé tiempo de cocinar, tengo tantas recetas pendientes que puedo llegar al año nuevo sin problemas!

Pues eso, que he estado en China por trabajo. Un viaje totalmente relámpago: salimos el sábado a mediodía de Zürich y hemos llegado hoy miércoles a media tarde. Un poco matada, y una lástima ir por tan poco tiempo, pero el trabajo es el trabajo! No he tenido casi tiempo de ver nada (el mercado de la seda, Tiannanmen, los muros de la Ciudad Prohibida, la zona olímpica (el Nido y el Cubo de Agua) y poca cosa más, y todo muy deprisa...), así que me queda pendiente volver otra vez con mucho más tiempo. Pekin es una ciudad de locos encantadora! Y los chinos... otro mundo.

De lo que sí me ha dado tiempo es de hacerme una pequeña idea de la gastronomía China, y es que me he metido entre pecho y espalda cantidades ingentes de comida!!!! Yo no sé cómo está gente están tan delgados, con todo lo que comen! Serán los genes... Digo pequeña idea porque el país es enorme y cada región tiene su propia comida, pero vamos, un poco sí he podido probar. Os dejo aquí con una selección de las fotos de comida que he hecho estos días. He puesto la más impactante en portada, para ver el resto podéis clicar más abajo. Sí, es lo que parece (aunque la foto no sea muy clara): pinchos de escorpiones y caballitos de mar!!!!! Parece que es bastante típico en Pekín. Yo fui una cagueta y no me atreví a probarlos, pero la próxima vez me zampo uno seguro!

Ah, mañana (o el finde, a mucho tardar) acabo el reportaje, que entre lo pesado del viaje y el jet lag, estoy un poco grogui...





El vuelo de ida fue un poco ajetreado: íbamos a Pekin y acabamos en... Corea! Nuestro vuelo inicial era Zürich-Frankfurt-Pekin, pero como estaba nevando en Zürich, perdimos el avión a Pekin, y Lufthansa nos metió en Air Corea, que nos llevó a Pekin a través de Seoul (alargando el viaje unas 8 horas, la mayor parte de las cuales las pasamos en el aeropuerto de Seoul esperando al siguiente vuelo). Allí tuve el primer contacto con la comida oriental: sopa de pescado con tallarines. La cosa rosa del medio tenía gusto de palito de cangrejo, aunque parece que allí son más artísticos que en Europa!




La noche del lunes salí a cenar con mi compañera de trabajo que, para mi suerte, es china. Le tengo que dar las gracias por su labor de interprete en este viaje, nos ha ahorrado tanto tiempo y esfuerzo! Hay que ver lo que se complican los chinos para comunicarse... Ese día pidió ella, aunque bajo mi supervisión, no quería acabar comiendo perro o cucarachas fritas! Bueno, algo raro sí comí: carne de... burro! La verdad es que no estaba mal :)


Carne de burro salteada con verduras y un montón de chile (que yo me encargué de quitar uno por uno con mucha paciencia, no veas como picaba el que no logré localizar!)


Un pedazo calamar con una salsa muy rica y semillas de sésamo


Té de flores (eso no lo probé, no me gusta nada el té...)


Lo más sorprendente del restaurante es el nivel de higiene, todos los platos y utensilios envueltos en un plástico, con un certificado de limpieza (aunque el mantel tuviera más manchas que los manteles de anuncios de Ariel...). No sé yo si eso no es todavía peor, si fuese un restaurante de categoría ni se te ocurriría dudar de la higiene de los cubiertos y platos que estás utilizando...

Otra cosa que me sorprendió mucho de los chinos (o, al menos de los que había en mi hotel, que aunque eran muchos, no creo que sean una representación significativa de la población de China...) es lo que comen los condenados por las mañanas!!! Éste es el plato que comí yo el segundo día, más por hacer la foto que por ganas de comérmelo de verdad: tallarines, huevos fritos, bolas de carne picada (el bacon fue un añadido occidental mío)... Y eso es sólo una muestra! La gente tomaba sopas de tallarines, arroz de miles de maneras... Vamos, lo que yo tomaría un día entero para comer, ellos se lo zampan por la mañana! Igual es que son un poco como los viejetes del Inserso: como tenían el desayuno incluído en el precio del hotel, comían a lo bestia!



Continuará...
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lunes 10 de noviembre de 2008

Pa de pessic "gusanero"

Bueno, bueno... Por fin puedo sentarme un rato a poner un poco el blog al día, que lo tenía abandonado! Y es que, como es ya tónica últimamente, voy un poco de culo y siempre lo acaba pagando el blog. Lo de salir de manera sistemática el viernes a cenar y tomar algo y luego el domingo a andar por el monte, convierte el sábado en el único día para hacer cosas útiles (ir a comprar, limpiar la casa, cocinar para la semana, poner lavadoras, etc. etc. etc.) y, por tanto, deja menos tiempo libre para los "placeres" de la vida, como actualizar este blog todo lo que me gustaría :) Así que me he dicho (muy a pesar de mis deberes de alemán) que de hoy no pasa el publicar otra receta. Y aquí está, otra de las recetas que preparé para la fiesta de Halloween de la semana pasada. Un sencillo pa de pessic, transformado en una deliciosa gusanera!

La verdad es que estas últimas semanas he cocinado muchísimo (bueno, he hecho muchos postres...), pero la mayoría han acabado en desastre! Que si un molde de silicona que se dobla justo cuando lo ponía en el horno (imaginaros la masa de la tarta de manzana por el suelo y la puerta del horno...), unas cupcakes de chocolate rebeldes que sobresalen de los moldes de manera exagerada, un shortbread de arándanos hecho migajas... Así que estoy un poco enfurruñada con mis recientes creaciones. Pero estoy segura que es sólo una falta temporal de concentración, con tanto ir de aquí para allá, y que en cuanto me centre un poquito en lo que hago, el río vuelve a su cauce. Ya os iré contando mis azañas cociniles!




Antes de empezar:

  • Dificultad: media
  • Preparación: 30 min (para el bizcocho) + 20 min (para la decoración) + tiempo de enfriado del bizcocho
  • Cocción: 30 min
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: La receta de pa de pessic ya publicada en este blog + mi imaginación!

Ingredientes (para 8 personas):


Para el pa de pessic:
3 huevos
100g de azúcar
90g de harina
10g de cacao en polvo
1 pellizquito de sal

Para la decoración gusanera:
1 tableta pequeña de chocolate con leche
Gominolas gusano


Preparación:
  • Preparar el pa de pessic con los ingredientes listados arriba (añadiendo el cacao en polvo a la harina) tal como se indica aquí, horneándolo con un molde de plum cake (el tiempo de horneado será un pelín menor, porque hay menos masa, así que hay que estar al loro para que no se queme). Dejar enfriar por completo.
  • Poner el pastel en la bandeja en la que se quiera servir.
  • Derretir el chocolate (en el microondas, removiendo a menudo para que no se queme, o al baño maría). Esparcir el chocolate sobre el bizcocho y la bandeja.
  • Dejar cuajar ligeramente.
  • Con un palillo chino (o con cualquier otro tipo de palo alargado con un diámetro parecido al del gusano) hacer agujeros en el bizcocho. Introducir los gusanos en los agujeros (algunos los corté un poco para que salieran sólo un trozo). Poner algunos sobre el chocolate de la bandeja.
  • Dejar cuajar el chocolate por completo.

Comentarios:


Bueno, aunque este pastel no lo llevé a la salida del domingo, os dejo aquí algunas de las fotos, que ya se ha convertido un poco en tradición! Esta vez fue desde Sargans (483m) a Gonzen (1830m). Últimamente nunca hacemos menos de 1000 metros de desnivel, estaré 100% en forma cuando llegue la temporada de esquí (esperemos que en breve!!!!).


Sí, sí, ahí arriba subimos!


Y ésto es lo que se veía desde arriba.


Y ésta parte de la expedición (el resto estaban subiendo...)


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sábado 1 de noviembre de 2008

Brownie araña

Bueno, pues como os podéis imaginar, éste es uno de los dulces que llevé a la fiesta de Halloween que hicimos ayer. La verdad es que yo he sido siempre totalmente anti-Halloween, me parece que en Europa tenemos costumbres suficientemente interesantes como para tener que adoptar las de los yanquis (como la Castanyada en lugar de Halloween o los Reyes Magos en lugar de Papá Noel). Pero claro, una fiesta es una fiesta!!!! Y aquí en Suiza, donde se estila más lo de ir a andar por la montaña un sábado por la mañana que pegarse un fiestón un viernes por la noche, no hay que dejar pasar cualquier excusa que se pueda convertir en una fiesta. Así que cuando Duane (un americano de mi grupo de montaña) dijo que quería organizar una fiesta de Halloween, yo me apunté en el "comité organizador", encargándome entre otras cosas, cómo no, de la intendencia de los dulces.

Y bueno, de la receta, pues poca cosa que decir. Hacéis un brownie o un bizcocho cualquiera, le ponéis un poco de imaginación y tenéis una telaraña en un pispás. En breve voy colgando el resto de recetas que preparé (y algunas fotitos de la fiesta!). Ahora me voy a la cama, que mañana me voy a andar a la montaña. Si es que los 4 años que llevo viviendo en Suiza pasan factura: fiesta el viernes y montaña el domingo - raíces españolas pero influencia suiza!!!! :)




Antes de empezar:
  • Dificultad: baja
  • Preparación: 30 min (sin contar los tiempos de enfriamiento del brownie, el chocolate...)
  • Cocción: 30-35 min
  • Coste: barato
  • Origen: Internacional
  • Receta adaptada de: Double Chocolate Brownies, Martha Stewart's Cookies

Ingredientes (para 16 cuadraditos):


Un brownie doble chocolate
Una nube
Regaliz negra
2 mini-Lacasitos
Chocolate con leche o negro (unos 2 cuadraditos)
Chocolate blanco (unos 10-12 cuadraditos)
Pasas
Almendras a láminas o tiras


Preparación:
  • Preparar el brownie tal como se indica aquí, y dejar enfriar por completo.
  • Para la araña, pegar con chocolate derretido las patas de regaliz y los ojos de Lacasito a la nube (yo usé chocolate con leche para las patas y chocolate blanco para los ojos...). Dejar que el chocolate se endurezca antes de pegar la araña a la tarta.
  • Para las moscas: apretar las pasas entre los dedos, hacerles un cortecito en cada lado con un cuchillo afilado e incrustar una lámina de almendra en cada lado (cortada un poco, si son muy grandes).
  • Con chocolate blanco derretido, hacer un cucurucho pequeñito de papel vegetal (del que se usa para encamisar moldes de cocina) y dibujar la telaraña.
  • Pegar la araña y las moscas (para las moscas, simplemente ponerlas encima del chocolate antes de que se endurezca; para la araña, poner un poco de chocolate en el centro para que se pegue bien).
  • Dejar enfriar el chocolate completamente antes de servir.

Comentarios:


Lo dicho: aquí os he contado cómo he montado yo el pastel, pero vamos, que son sólo unas directrices... Con un poco de imaginación podéis hacer miles de montajes halloweeneros!

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domingo 26 de octubre de 2008

Púding de magdalenas

El viernes de la semana pasada quedamos para cenar con algunos de los del grupo de montaña. La idea era hacer una cena española sencillita (aprovechando que había estado en España y me traje embutido) y luego probar un licor famoso de Suecia del que Henrik nos había hablado muchas veces, el Bäska Droppar (que al final resultó ser como Listerine pero en lugar de sólo enjuagarte la boca, te lo bebes...). Y como era la única chica del grupo y tengo fama de ser la repostera (¿por qué será?), sabía que si yo no hacía algo de postre, a ellos ni se les ocurriría hacer (o ni siquiera comprar) algo. Tenía que ser algo rápido, porque los días antes de la cena estuve súper liada. Así que me pasé por el blog de Gemma, que tiene miles de recetas (a cada cual más estupenda) y encontré la receta de este púding, que lleva un esfuerzo casi nulo y se hace en un plis plas. Bueno, tengo que reconocer que si hubiese tenido un poco más de tiempo lo hubiese hecho en el horno tradicional al baño maría (yo soy poco de microondas...), pero la verdad es que no tengo ninguna queja, quedó bien rico.





Antes de empezar:

Ingredientes (para 8 personas):


1 litro de leche entera
200g de azúcar
1 rama de canela
300g de magdalenas (o de cualquier tipo de bizcocho, yo lo hice con uno de esos bizcochos rectangulares que venden en todas partes)
6 huevos
Caramelo líquido
Nata montada (opcional)


Preparación:
  • Calentar la leche con la canela y el azúcar en un cazo. Remover de vez en cuando para asegurar que el azúcar se disuelve en la leche. Cuando empiece a hervir, retirar y dejar enfriar (hasta que esté más o menos a temperatura ambiente).
  • Deshacer las magdalenas y añadirlas a la leche, junto con los huevos bien batidos.
  • Caramelizar con el caramelo un molde de corona. Verter la preparación anterior.
  • Cocerlo en el microondas a 750W en tres tandas de 5 minutos, dejando reposar 2 minutos entre cada tanda.
  • Dejar enfriar por completo antes de guardar en la nevera hasta el momento de servir.

Comentarios:


En mi caso tuve que hacer el caramelo yo misma, porque aquí en Suiza no existe (o no supe encontrar) algo parecido al caramelo Royal. Lleva un poco más de trabajo y no es exactamente lo mismo (no coge el mismo color marrón), pero de igual el pego... Para prepararlo: poner 3 cucharadas de azúcar, 3 de agua y un poco de jugo de limón y calentar a fuego lento sin parar de remover, hasta que tome color.

Ah, a alguno de los chicos el postre les pareció demasiado dulce, así que si no sois muy golosos (no como una servidora) igual mejor que reduzcáis un poco la cantidad de azúcar...

Os dejo con una foto del grupo:



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